Sobre el mal y el dolor, pero sobre todo por amor

“Nada humano me es ajeno”. Terencio

¿Qué es el mal? ¿Existen las malas personas más allá de los cuentos de malvados? ¿Cuántas veces hemos sufrido dolor debido a un daño en alma propia proveniente de un amigo, de un conocido, de un vecino o de otro ser de nuestra misma especie?

Ayer fui testigo de un episodio de maldad, y me ha dejado un profundo dolor.

Poco tiempo después de llegar a la casa, aprecié desde el balcón como una adolescente rodeada de su familia y amigos enterraba a su pequeña gata, que había sido arrollada momentos antes por un auto, según me enteré después. Su madre y su abuelo cavaban un hoyo en el parterre frente a la entrada de su edificio (parterre es ese espacio de tierra entre la acera y la calle que es muy común en el Vedado).

La niña no paraba de llorar, hacía tiempo no veía a alguien tan afectado por una pérdida. Algunos niños y vecinos del barrio se acercaron, los más grandes ayudaron a cavar,  los más chicos simplemente estaban allí en silencio -algo sorprendente para niños de tan corta edad-, todos acompañando a la joven en su sentimiento.

La escena era muy triste. Luego de observar bien, me di cuenta que la adolescente era Thalía, una de mis alumnas cuando fui maestro de computación hace unos cuantos años atrás.

La adolescente se llama Thalía Delgado y su correo es: thaliadelgadoaguilar97@gmail.com. Escríbanle por favor.

Seguí compartiendo los comentarios del día con mi esposa, y volví a asomarme al balcón unos minutos después. Entonces, aprecié que una señora mayor, parada desde la cerca de su casa, insistía en que ese no era lugar para enterrar la gata, que tuvieran cuidado con las tuberías, que luego la peste molestaría a los vecinos, todo en forma de seguidilla interminable interrumpiendo el silencio previo. Los padres de la chica le explicaron que estaban teniendo cuidado, que el abuelo es ingeniero, que abrirían el hueco profundo para evitar el mal olor, que nadie vivía tan cerca de ese lugar y no debería haber peste si lo hacían profundo. Pero la señora no desistía, sino que insistía en tono cada vez más irritante. Y la niña le dijo llorando a todo dar: “Señora, por favor, estoy enterrando a mi gatica de tres años que la acaban de arrollar, usted tiene un perro, imagine que lo arrollen, por favor, yo solo quiero enterrarla aquí frente al pasillo de mi casa y ponerle unas flores encima, esto no le hace daño a nadie, por favor”.

Sobre el mal y el dolor, pero sobre todo por amor

La señora escuchó, y automáticamente continuó su arenga como si no acabara de oír esas palabras: “Sí, pero yo tengo razón, yo tengo razón, no pueden enterrarlo ahí, uds viven allá arriba pero yo vivo aquí abajo, no puede ser”. Vale decir que el parterre no está situado enfrente de la casa de la señora sino al frente pero a un costado, más bien enfrente del pasillo por el que se entra al edificio donde vive la familia en cuestión.

Y mirando aquello vino a mí con estupor un concepto polémico, pero más claro que el agua de manantial: “qué mala fé la de esa señora”.

La señora entró a su casa (que queda a 10 metros fácilmente del parterre) y eso dio tranquilidad a los presentes y los observadores, que por mayoría no compartíamos su negativa. La sorpresa fue que 10 min después llegó la policía. Entonces bajé rápidamente, porque como se diría en buen cubano: “esta jugada la vi venir”.

El policía venía -avisado por la señora- con la indicación de multar e intervenir, pero primero escuchó a las partes. Mientras todos explicaban la niña exclamaba en llanto: “Dios mío yo no puedo creer que existan personas tan malas, que no me dejen enterrar a mi gatica, no puede ser, Dios”. Entonces yo intervine tratando de que mi voz se oyera sobre el bullicio y de ser concreto: “Sí, Thalía, sí hay personas que tienen malas actitudes, sí existen y la señora es una de ellas ahora mismo y no le está importando ese dolor”. Rápidamente la señora exclamó: “yo no soy mala persona”, y yo le aclaré: “yo no dije eso, yo digo que usted en este preciso momento está siendo mala persona”. Los oficiales cataron rápidamente los ánimos de los presentes, conversaron algo en privado con la señora y se fueron.

Con trabajo pero la familia pudo enterrar a su gatica, cuyo nombre era Cortana, pusieron unas flores sobre el suelo entre un círculo de piedras. Todos se marcharon a sus casas, la niña de última, aún llorando.

Yo me quedé pensando en la mala fé, ese término que para mí -en este caso- describe no solo la insensibilidad ante un dolor ajeno, sino el deseo mezquino de contribuir a acrecentar ese dolor. Recordé que varios meses antes esa misma señora vio a mi hija de cuatro años jugando con una niña de la misma edad que vive cerca cuya familia es muy pobre, y nos dijo en tono despectivo sin nadie pedirle opinión ni conocernos: “¿Y ustedes son amigos de <<esas personas>>?”. Y pensando en todo eso luego de este episodio convulso le dije a mi esposa: “Esa señora es capaz de desenterrar la gata esta noche”.

Entonces nos fuimos al cuarto a dormir a la niña y luego vimos una película, y sobre las 11:30pm cuando salgo del cuarto dice mi abuela: “Ay mijo, lo que pasó. La señora le pidió a un nieto que desenterrarra la gata, la niña bajó enloquecida en llanto, se armó tremenda discusión entre las familias y dicen que iban a llamar a la policía, pero bueno todo está en calma ahora”.  Y prosiguió: “Que conflictiva esa esa mujer, qué mala es, por eso siempre está en bronca con la gente o entre policías”.

Yo, que lo había presentido, no quería creerlo. Me asomé al balcón, era muy tarde, no había nadie allí ya. Y no paraba de pensar en aquella niña desconsolada y en la maldad y el irrespeto de aquella señora. En qué pudieron haber hecho con la gata, si habrán sido capaces de tirarla a la basura. En qué podría hacerse en el barrio para analizar esa situación, para mediar en ese problema, pero sobre todo pensaba en si eso realmente debió llegar a convertirse en un problema, porque yo sentí y siento que enterrar esa gatica ahí no perjudicaba a nadie, menos cuando la mayoría estaba de acuerdo.

La adolescente se llama Thalía Delgado y su correo es: thaliadelgadoaguilar97@gmail.com. Escríbanle por favor.

Recordé entonces algunas injusticias que presencié de niño, algunas conmigo, otras con amigos. Recordé entonces algunas injusticias que presencié de adulto, algunos dolores en alma propia.

Existe la maldad, existe la crueldad, existen personas que ignoran el dolor ajeno, el dolor de una niña o un niño, de una familia, existen personas que aunque tienen mascotas son ajenos al dolor que siente otro ser humano cuando pierde un animal que ama, existen personas que son incapaces de respetar el duelo de una niña ante la muerte de su mascota y son capaces de llamar a las autoridades para multar a la familia de esa niña aún en medio del dolor, y personas que son capaces de desenterrar una gata recién arrollada de tres años de edad casi en la madrugada aunque todos los demás vecinos hayan estado de acuerdo en enterrarlo allí, en un área que es común a mucha gente.

Recordé entonces a los amigos del grupo PAC tratando de hacer valer los derechos de los animales y de protegerlos, y el vacío legal que hay aún entorno a eso en nuestro país. Quisiera saber qué creen ellos de esto, y voy a preguntarles.

Pero la legalidad en este caso es muy importante, porque recordé otros momentos en que viví o presencié injusticias favorecidas siempre por vacíos legales ante esas situaciones. Recordé los reclamos de las familias, de madres y padres por una mejor ley de familia, más inclusiva, más justa, recordé los reclamos de los homosexuales por sus derechos, los reclamos de los defensores de los animales y las mascotas, y creo que es muy injusto que debamos seguir esperando años y años porque la ley se pronuncie hacia estos y otros tantos aspectos de nuestra vida cotidiana, que causan un daño en el alma de los seres humanos.

Es la 1.33pm del día siguiente del suceso compartido, y muchas cosas han cambiado. Ese espacio de parterre de 1m2 aproximadamente en la calle 19 entre 16 y 18 del Vedado no será más un pedazo de tierra con hierba, ni lo dejaron ser un jardín fértil donde descansara el alma de un animal, es un pedazo de tierra ultrajado en la noche, que representa el ultraje al alma de un ser humano, y el ultraje al amor entre un ser humano y un animal.

Sobre el mal y el dolor, pero sobre todo por amor

Esta es la foto preferida de Thalía junto a su gata Cortana

Yo pido que ayudemos a Thalía a sanar su dolor de la forma que cada cual sienta y pueda. Y propongo crear una pequeña escultura en ese lugar dedicada al amor de esa joven por su mascota, para honrar la fraternidad animal-ser humano, y continuar sembrando ese valor para las nuevas generaciones. Esta propuesta la voy a hacer también donde primero corresponde, en la comunidad.

Pueden dejar sus comentarios debajo, si la joven y su familia tienen correo y quieren compartirlo, lo pondré aquí públicamente para que la contacten.

La adolescente se llama Thalía Delgado y su correo es: thaliadelgadoaguilar97@gmail.com. Escríbanle por favor.
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José Miguel R. Ortiz

José Miguel R. Ortiz

Cifuentes, Villa Clara,1985. Coordinador de la Red Social Haciendo Almas

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24 Respuestas

  1. Adriana Bárbara García Ranero dice:

    Triste, más que triste desgarrador que haya personas tan insensibles, tan sin corazón que sean capaces de ignorar el dolor de otra persona por la pérdida de un animalito querido, más aún de llegar al extremo de, en medio de ese dolor, llamar a las autoridades, provocar una escena desagradable y degradante y luego, como no consiguió su propósito en el momento, desenterrar al pobre animalito en medio de la noche. ¡Y esta persona tiene un perro como mascota!, no entiendo tanta insensibilidad, tanta maldad, si las personas que tenemos animales somos solidarias entre nosotros y con otros que no los tienen. Sólo espero que Thalía haya conseguido dar sepultura digna a su gatico, en un lugar donde pueda ponerle flores y visitarle. Deseo de todo corazón que este episodio triste, bochornoso, horrible, no manche su alma y su corazón porque es cierto que las malas personas existen, sí… pero también existen las buenas personas y ésas, afortunadamente, son mayoría; deseo que un día no lejano, cuando el dolor de su pérdida se haya apaciguado, pueda dar lugar en su hogar, en su corazón, a otro animalito necesitado de amor y cuidados. A esa señora, no le deseo ningún mal, pero sí deseo que cambie, que se mire al espejo de su alma y se pregunte qué hay en ella; que reflexione que, muchas veces, para un niño el primer encuentro con la muerte es la pérdida de un animal querido y eso marca mucho, para bien o para mal, en dependencia de cómo reaccionen las personas a su alrededor. Si lo hace, y cambia deberá sin duda disculparse con Thalía, su familia, amigos y vecinos. Ojalá lo haga algún día; mientras tanto, Thalía, toda la solidaridad y el cariño contigo y tu gatico, y si quieres honrarle con una pequeña escultura, adelante, es tu derecho. Estoy contigo.

  2. Jesus Leon Rodriguez dice:

    Que dolorosa historia de personas que nunca han tenido en su corazón un sentimiento verdadero de amor y compasión por un animal, animal que en ocasiones es el reflejo de nosotros mismos en otra dimensión, estoy de acuerdo con la idea de la estatua pero ademas que artísticamente señale para la casa de tan nefasta señora, como recordándole mientras viva allí que en parte ella es responsable de su muerte y a la niña le ofrezco que en mi edificio tenemos unos gaticos muy lindos y humanizados para que adopte alguno, y suplante a su amada mascota, que llame a Lourdes Acosta al 78784473 y tendrá un poco de consuelo.

  3. Tatiana Taboada dice:

    Personas como esa vecina son simplemente dignas de lastima. Incapaces de sentir afecto por personas ni animales, y muy probablemente guiada por limitados conceptos religiosos o mas bien supersticiones tontas. El único consuelo ante esto es que hay mucha gente buena que lucha por el bienestar de los animales y que entiende el dolor de Thalia. Quizás la niña es muy joven para entenderlo, pero en realidad lo importante es que mientras tuvo a su gatica con ella le dio afecto y la cuido y la hizo feliz. Y ojala pronto pueda sanar la herida y encontrar otro gatico necesitado de cariño con el que pueda compartir su afecto.

  4. Irina Crespo Molina dice:

    Esto es increíble, me he quedado sin palabras, amo a los animales especialmente a este ser hermoso que es el gato de hecho pertenezco a la ACAG y no me asombra que cada día veo mas crueldad y maltrato hacia los animales y con esta historia que me conmovió veo que existen seres despreciables que no les importa el dolor ajeno de una niña y su mascota o de quien fuera. Que se haga lo mejor pues se sufre tanto cuando pierdes aun ser que te hizo tus días tan felices solo con su presencia. Mi mas sentido pésame a ella por la partida de su animalito y que siga teniendo en su corazón esa bondad y alegría para que pasado el dolor vuelva a acoger a otro ser especial en su vida.

  5. Nancy T González dice:

    Thalia, eres una niña muy fuerte porque a pesar de tu dolor te enfrentaste a esa bruja desalmada. Tu gatico vive en tu corazón, en tu familia y en todos los que te defendieron. Se lo que es perder una mascota. Mi perrita la enterré en el Parque Marti y cada vez que visito la Habana voy allí y pongo florecitas. Ojala puedan poner una escultura o una tarja. Tienes un gran corazón. Te admiro!

  6. Lidia Maqueira dice:

    Gracias por compartir esta dolorosa historia!!.Desde la distancia siento el llanto doloroso de esa niña. Sufrí la enfermedad de una de mis mascotas, la Frialdad con la q una doctora veterinaria me dijo q la pusiéramos a dormir q no rebasaría la enfermedad,después con mucho orgullo le demostré q con mucho amor pude salvar a Mimi(así la llamaba )sufrí la separación de mis princesas.
    Solo quien ama a los animales como seres vivos,y les da amor incondicional entenderá ese llanto,y ese dolor. Comparto con el señor q nos cuenta la historia de hacer algo en honor a ellos q no tiene voz,pero tiene un corazón tan grande lleno de amor para compartir u educar a esas personas como la vecina indolente q les ha tocado ver a diario.
    El Karma existe,ya le vendrá su dolor triplicado.
    Descasa en paz “minina”.

  7. Liliana A. Pérez dice:

    Es muy triste y lamentable todo lo sucedido. Con las características de la vecina y del sobrino, no pienso es aconsejable poner la escultura al alcance de ellos, disfrutan viendo y provocando aún más dolor.

  8. Maria Luisa Munoz dice:

    Thalía, por si te sirve de consuelo, mira la reacción positiva que ha despertado tu historia. Se lo que es perder un animal afectivo, hace poco me tiraron a una gatica de 3 meses a una cisterna y me la ahogaron. Sin embargo, por lo que cuenta José Miguel Ortiz en su escrito, me parece que esa persona a quien quería hacerle daño es a ustedes. Tanto ella como el sobrino son unos sicópatas. La falta de empatía hacia el dolor ajeno o hacia los animales indica un problema mucho más profundo. Apoyo la idea de la escultura, para que quede claro que ese tipo de conducta no será tolerada en ese vecindario.

  9. Jessica Coto Perez dice:

    Realmente puedo imaginar a varias señoras de este pedacito de cuadra capaces de hacer semejante barbaridad pq a pesar de ser lamentable estamos rodeados de malos sentimientos y de personas necias q no oyen ni ven mas allá de su sentir, no existe mas filosofía q la suya propia y es muy triste ,lo siento mucho por la gatica, y la niña

  10. Héctor Hernández dice:

    Conmovedora historia, aunque no deberían existir ese tipo de personas carentes de sentimientos y respeto por el dolor ajeno, en la vida real existen, así como otras que maltratan a los animales sin pena alguna, esperemos que el accionar de los amantes de la naturaleza y los animales sea superior al de los que odian y destruyen.

  11. José Carlos dice:

    Triste historia, es increíble que haya personas mayores con tan malos sentimientos.

  12. Elisa Álvarez dice:

    Yo tengo una vecina así, todos tal vez la tenemos, me compromete cada día historias como estas, me compromete el dolor porque no solo lo humano no me es ajeno, escribo personalmente a José Miguel y estoy en disposición de cooperar en lo de la escultura en lo necesario. Unámonos y pongamos cada uno un poquito en favor de los desprotegidos, maltratados y ultrajados animales de nuestra ciudad maravilla?

  13. Addys Nuñez dice:

    Se me acaban de salir las lagrimas leyendo,y no soy alguien que llora fácilmente; es que esta historia toca tan dentro de mi y estoy segura de que muchas personas como yo consideran esta historia dolorosa pero muy común,esa señora…personas como ella que no son capaces ni siquiera de sentir empatía por una mascota,jamas la van a sentir por una persona.La crueldad existe y cada día es mas común

  14. Sailé Ruiz Tudó dice:

    Dijo Marti que los hombres van en dos bandos, los que aman y construyen y los que odian y destruyen.

  15. Anabel Abreu Veranes dice:

    AY Dios Mio, pero mira que hay gente que no tiene nada que hacer que andar molestando a los otros, este país debería tomar medidas con gente mala como esa que en vez de atender su vida se la pasa molestando al vecino , pero en esta vida todo regresa y esa vieja indeseable ya tendrá su merecido, pedirle a diosito que acoja a ese gatitco en su casa y ayude a esa niña a superar el dolor

  16. Osmany Alcalde Hernández dice:

    Cuando el soporte legal para realizar determinadas acciones es nulo, la única salida que tienen este tipo de situaciones es conversar, con esa señora debieron haber hablado de forma correcta, mire señora, mi gato se queda aquí, y si algo le pasa a este lugar le aseguro que será usted la que necesite un lugar para que la entierren. Estoy seguro que hubiera entendido porque ese tipo de personas es de naturaleza cobarde.

  17. Gaby Hernández Brito dice:

    es increíble que existan personas tan malas!!!!pero es así..me las encuentro a diario…en lo que pueda colaborar estoy dispuesta!!! Ojalá existieran leyes que penaran acciones como esas, el maltrato animal y demás….

  18. Yolanda Jiménez dice:

    Me hizo llorar esa historia, yo amo mucho a los animales y los gatos siento un sentimiento especial porque se que muchos los rechazan, con el aquello de que roban alimentos, ahora pregunto, si los perros tuvieran la habilidad de tremarse y tuvieran hambre también lo harían.

  19. Ana Julia Salgado Barredo dice:

    Comprendo a esa niñita hace unos años pase lo mismo con una perrita y sin intentar abrir el hueco me dijeron no lo hiciera, la enterramos algo más lejos sentimos mucho dolor al perder nuestro animalito, si la niñita desea otro gatico tengo tres preciosos deseando alguien los adopte que ella y su mamá lo piensen se lo puedo llevar después del día 10 ahora no estoy en la Habana.

  20. Brenda Cesar dice:

    Entiendo tu dolor yo he perdido de esa forma a varios compañeros míos xq mis mascotas son compañeros para mi x suerte he podido contar con el consuelo de que descansen cerca de mi. Apoyo la idea de la escultura. Y tranquila que en este mundo todo se paga tu eres una joven que comienza su vida y ella una anciana que la va perdiendo algún día necesitará del apoyo de los mas jóvenes o sufrirá perdidas y verá cuan cruel,injusta e inhumana fue.

  21. Rosi Ta dice:

    Oh q horrible cuánto dolor

  22. Cuanta maldad hay en este mundo, hasta cuando tendremos que aguantar callados…

  23. Odalys Mendez dice:

    Excelente articulo, extremadamente necesario FELICIDADES!!! Implantar la LEY DE PROTECCION ANIMAL sin demora y eficacia, es una EMERGENCIA en la que se obvien todos los canales burocraticos para su aprobacion y que castigue con severidad los que la infrijan. Es nuestro deber proteger a los que no tienen voz.

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