Nudos (+ Fotos)

Nudos

Por Yirian García de la Torre. La Habana, 2017.

Primero no encontraba qué hacer, si solo regalarles algo y ya, pero me quedó claro que debía decir algo y ya no hubo más remedio que armarla – es reencontrarnos en regalos…gracias a Ailín, Anolan, Miguelito, Ada… -.

No es nada del otro mundo – les digo – mientras un primo me telefonea hasta lo indecible, son solo nudos, digo colgando a quien me procura.

Como en las habituales reuniones grupales, un móvil no apagado a tiempo interrumpe; yo presa de la impaciencia por presentar mi tema, no respondo, e insiste una y otra vez…

Son nudos, como la vida misma. Pueden ser fuertes, “indesatables”, flojos y débiles como para zafarse solos, de nuevo el teléfono, miro y cuelgo en la impaciencia ya del auditorio. Y, ¿qué tienen de importante esos nudos?

Nada, es que se me ocurre, a modo de “teque”, un nudo es lo que somos, lo que hacemos, lo que nos dan, lo que nos cogemos para nosotros, lo que rechazamos, con lo que vamos de frente contra viento y marea; lo que defendemos como navegantes con sus nudos marineros.

De nuevo el teléfono…, de nuevo cuelgo y todos me dicen cógelo sino no, no va a parar de sonar. Interrumpo la lectura de los nudos, ante el nudo telefónico… es un primo, su papá de 81 años salió para La Habana, así como es él, y debo recibirlo temprano en la mañana, pues anda solo.

Doy el ok, sabiendo lo que implica en mi vida y horarios, pero qué importa para la vida de este octogenario que de lo único que se queja es de que, a los casi desahuciados, que se van quedando detrás le dicen, – Pareces un viejo de 80 años -. Él se pregunta ¿qué le pasa a la gente con mis 80 años?

También en su vida tomaba el ómnibus, el tren o el carro para donde estuviera mejor y se aparecía en casa de sus parientes con su optimismo contagioso. Si veía malas caras decía – Yo me iba, pero me voy a quedar para ver qué hacen conmigo.

De él hay montones de anécdotas, entre su comicidad y las experiencias vividas, unas convertidas en décimas, otras en la oralidad generacional que hace historia desde que naciera rodeado de montes … allá en Purial de Vicana …- Cinco Palmas, el corazón de la Sierra Maestra.

Volviendo a los nudos, estos nudos de los que hablaba, mis humildes nudos, de minuto a minuto, de cola a cola, de espera a espera, de silencios, de paciente tiempo para pensar, de tiempo de cambio, de nacimiento, o de rompimientos necesarios.

Quizás quiera dárselos a los presentes ese día, o no, ¿eso que importa?, son mis nudos, o los de todos, son tan sencillos que cualquiera los puede hacer o tan difíciles como el más complejo “no puedo”. Ahora que coinciden la historia de los nudos y mi tío, asemejo la vida a su nombre Avito Rafael de la Torre Mora.

A mí me desatan, más que atarme, me consuelan, me dan tiempo y hasta me enamoran de pensar que pueda terminar toda una cadena de nudos para regalar a las personas que me rodean. Puro optimismo si se quiere.

Para dártelos a ti que ni siquiera los conocías y tal vez ni los desees, pero aquí están omnipresentes, atados, ofreciéndose en plan ternura que se me escapa de las manos para pertenecerte, para ser seleccionado, para crecer contigo o acompañarte, solo quieren ser elegidos por ti.

Tú decides.

De mi tío, upf, es un intrépido adolescente de 81 años ya, con una laaaaaarga historia que contar y muchas ganas le va de frente a eso de ir haciendo camino con sus nudos…ni siquiera conoce los nudos de que hablo, pero estuvo haciéndome nudos en la garganta desde los telefonazos de mi primo, hasta que le dimos la bienvenida en casa.

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José Miguel R. Ortiz

José Miguel R. Ortiz

Cifuentes, Villa Clara,1985. Coordinador de la Red Social Haciendo Almas

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